“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” — Mateo 18:20
Hay lugares que no solo se visitan, se experimentan y una casa de Restauración es uno de ellos.
Asistir a un lugar donde se comparte la Palabra de Cristo no es una rutina religiosa, es una decisión que puede cambiar el rumbo de tu vida. Es ahí donde las cargas comienzan a soltarse, donde las heridas encuentran sanidad y donde el corazón, muchas veces cansado y quebrado, empieza a reconstruirse con esperanza.
